CUENTO DE QUAD

Artículo publicado por josee Thursday, 12 de November de 2009, a las 02:45 C.E.T.

En un pueblecito al pie de la montaña, viven Juan y Pedro. Juan se pasa el día contando a su amigo Pedro todo lo que disfruta del campo con su quad y Pedro, tras ahorrar mucho, decide acompañarle comprándose uno.

Los fines de semana Juan va enseñando a Pedro diferentes rutas siguiendo los caminos que hay en el campo. Poco a poco se les van uniendo más usuarios del quad formando una pandilla de amigos. Disfrutan por los caminos nevados de ese manto blanco que cubre por navidad las montañas, del perfume de las flores y la vegetación en primavera, de la brisa que les refresca la cara por los caminos junto al río, y de la sensaciones tan divertidas que ofrecen sus quads. Les gusta gozar de la naturaleza y sus caminos con sus quads y les permite recorrer grandes distancias, haciendo bonitas aventuras para después, todos los amigos juntos, comer mientras se cuentan sus cosas, llenando el campo de risas y alegría.

Pero pasado un tiempo ya no podían subir a la montaña, unas señales de "prohibido la circulación" se lo impedía y no tuvieron más remedio que recorrer solamente los caminos de las llanuras. Echaban mucho de menos las montañas, pero se decían entre ellos que no podían hacer nada. Seguía pasando el tiempo y la pandilla de Juan y Pedro continuaba ruteando por lo que les quedaba de campo, incluso a veces se aventuraban a hacer grandes excursiones ruteras, a acudir a concentraciones, competiciones de quad y todos se habían convertido en grandes amigos....hasta que un día la administración de su Comunidad Autónoma decidió prohibir circular los quads por los caminos.

La pandilla de Juan y Pedro se sintieron indignados y nuevamente pensaron que no podían hacer nada contra esta injusta normativa. Intentaron seguir saliendo con sus quads, pero siempre iban con el alma encogida, temerosos de las sanciones que les pudieran imponer y en esas circunstancias ya no disfrutaban, así que poco a poco la pandilla fue disolviéndose y vendiendo sus quads.

Uno de los últimos en venderlo fue Juan, su amigo Pedro se sentía contrariado pensando en como había llegado a ocurrir esto y se resistió a vender su quad. Decidió que haría rutas por otra comunidad contigua, desplazando el quad en el remolque de su coche. Ya no era lo mismo que antes, iba solo, necesitaba más tiempo y mucho más dinero para disfrutar del campo con su quad, pero al menos podía seguir con esta afición que le apasionaba. Pensó que en como en esa comunidad vivía menos gente y allí no prohibirían circular quads por el campo, pero que equivocado estaba Pedro. Paulatinamente fue sufriendo restricciones y después esa Comunidad Autónoma decidió prohibir la circulación de los vehículos a motor para el ocio por los caminos.

Pedro se dio cuenta de que habían prohibido la circulación de quads por practicamente toda España. Los eventos del quad fueron desapareciendo poco a poco, así como las distintas competiciones. Él no había hecho nada, nadie hizo nada por defender nuestra afición, nuestra pasión de disfrutar y sentir la naturaleza y libertad a los lomos de un quad y decidió que lo vendería, pero ya nadie lo quería.

Después de algunos años, Pedro estaba buscando en el garaje el árbol de navidad junto a su hijo Pedrito cuando levanto un gran plástico que había en un rincón. Su hijo Pedrito le pregunto que era eso y Pedro le respondió que era un quad...¿y para que sirve papá?- pregunto Pedrito. Entonces Pedro recordó todas las aventuras vividas con esa máquina junto a sus amigos, como le había permitido conocer las montañas, todo el campo y lo que disfrutaba de él. De aquellas comidas con los amigos, de aquellas risas y aquellas sensaciones con el quad en plena naturaleza que le llenaban el espíritu de libertad.
Pedro miro a su hijo Pedrito, las lágrimas le corrían por las mejillas y se preguntaba por qué no había hecho nada para haber podido disfrutar todos esos años con el quad. Ahora su hijo Pedrito hubiera podido disfrutar de algo que seguro también le apasionaría, enriquecería su vida y le enseñaría a amar a la naturaleza como aquel quad le hizo aprender a Pedro.

Entonces empezó a oír un ruido, las viejas ruedas de su quad se inflaron y el motor empezó a cobrar vida y Pedro se levantó de la cama dándose cuenta de que todo había sido una mala pesadilla.

Se puso el casco y se fue junto a su hijo y sus quads a disfrutar de lo que tanto les unía y amaban. Ruteando por el campo, Pedro recordó lo que les había costado que su pesadilla no se convirtiera en realidad, esa Asociación del Quad que se hizo cuando las cosas empezaron a ir mal, todo lo que les había dado y lo que habían conseguido al unirse todo el colectivo del quad, negociando con la Administración y haciendo ver que el campo y el quad son compatibles y que es beneficioso para la sociedad desde el civismo y el respeto.

FIN


Comentarios

Has de estar registrado en Quadtreros para hacer un comentario ¡entra en tu cuenta o regístrate ahora!
  • © Quadtreros.com
  • Quadtreros.net
  • Quadtreros.TV
  • Tiendadequad.com
  • ProductosUsados.com
Contacto - Aviso legal - Política de Privacidad - Información sobre seguridad
Hosting Netfila